El carácter más peculiar de la isla referido a la población es el crisol de razas y culturas que presenta y que convive disten-didamente. Aunque el inglés sea la lengua oficial y el francés la lengua de los negocios, es el criollo o criole la verdadera lengua mauriciana.
Es curiosa la aldea de pescadores de Cap Malhereux, situada al norte, en la punta más septentrional de la isla; es un lugar aislado y solitario en el que los mauricianos celebran fiestas, matrimonios y bautizos, y se pueden alquilar sus barcas para navegar por la laguna del arrecife.
La barrera de coral que rodea algunas partes de la isla la convierten en un paraíso para bucear. Los dos destinos playeros principales son Île aux Cerfs y Ìle de L´Est, en la zona este. En el norte está Belle Mare con aguas azul turquesa, arena fina, olas que rompen en la lejanía y llegan a la orilla con un suave murmullo.
Es en el interior de la isla, lejos del idílico litoral donde se encuentran sus principales parques naturales. Conviene empezar por los de Casena y Yemen, en el sudoeste; albergan aves de 150 especies de todo el mundo, tigres, lemures o tortugas gigantes. Pero, el paraje natural más impresionante es, sin duda, el Trou aux Cerfs, cráter de un volcán extinguido, cuyas erupciones pudieron dar lugar a la formación de la isla.